El mal mundo

Los ecos que resuenan en nuestro interior
o
El mal mundo que no es tan malo

 

Luis Antonio de Villena ganó el XXI Premio Sonrisa Vertical (febrero 1999) con estos dos relatos de parecidas características y ciertamente complementarios: los amores adolescentes. Si el amor siempre es hermoso, los amores adolescentes suelen ser, además de tormentosos (como el resto), inocentes y líricos (por la poca experiencia que los adolescentes tienen). Cabe aquí la distinción de que hablamos de amores entre hombres, con lo que los adjetivos utilizados podrían perfectamente verse intensificados, aunque sólo sea por aquello de las dificultades que encierra un tal amor. Está claro que no son historias de felicidad, nunca lo son las verdaderas, y en una ficción que se precie, el amor debe ser utilizado como un elemento dramático que añada tensión al relato.

En el primero, “La bendita pureza”, el autor nos cuenta un amor de dos chavales en el colegio, la historia de su acercamiento, su explosiva maduración y las dificultades para afrontar sus emociones y sobre todo para aceptar ese amor. En el segundo, del cual el libro toma el título, “El mal mundo”, es una acertada visión de los amores de dos chaperos viajando siempre por el filo de un cuchillo en sus vidas. Si ambos son vitales e intimistas, el segundo adquiere por sus propias características un tinte más dramático aunque a la postre también más abierto y natural.

Ambos relatos nos hablan de las necesidades vitales de todo ser humano pero también de un amor ardiente, posesivo, vital, incontenido, sin fronteras y Villena ha escogido dos vertientes opuestas para contarnos lo mismo, de forma diferente, con lo cual consigue alcanzar la meta propuesta, emocionarnos por la fantasía de bellos efebos haciendo el amor, divertirnos por su inocencia o por la terrible carga que soportan, hacernos pasar un agradable rato en su lectura por lo altamente erótico de la narración, pero sobre todo hacernos reflexionar sobre la mezcla de emociones que conlleva estos amores a la vez cotidianos y extraños: sexo, amistad, ternura, fidelidad, afecto, dulzura, tristeza y soledad. Por supuesto siempre a cualquier edad todos estos elementos están presentes, pero aquí y ahora tienen unas especiales connotaciones por lo que tienen de nuevo, de fresco, de limpio y de no contaminado.

La parte erótica es alta, que nadie se lleve a engaño, el Sonrisa Vertical, no es precisamente un premio ñoño, son relatos de sexo mostrados sin pudor (no hay porque), capaces de alimentar nuestra libido y predisponerla a nuestras propias satisfacciones. En ese aspecto “El Mal Mundo” cumple perfectamente su función, pero no se queda tan sólo, por suerte, en un simple relato de amores adolescentes o con la limitada función de excitarnos.

El estilo de Villena, gran narrador y poeta, es aquí rico, casi como un líquido caliente y espeso que se derrama sobre nosotros, directo, sin retorcer las palabras hasta que pierden su inicial sentido. Locuaz, contándonos nimios detalles, casi caprichoso y con un sentido del ritmo que hace que avancemos a la velocidad correcta. El autor sabe imprimir un sello de autenticidad en lo que cuenta, porque en realidad es algo que nos puede haber pasado a cualquier de nosotros, de una forma parecida y en los que muchos, benditos ellos, encontrarán lejanos ecos de un tiempo ya olvidado.


 

MUNDOVillena, Luis Antonio de. El mal mundo. Premio XXI La sonrisa vertical.

Tusquets Editores. Col. La sonrisa vertical nº109.

Marzo 1999.