Dune de Frank Herbert

DUNE de Frank Herbert

un actual gran fresco galáctico de hace medio siglo

 

por Ricard de la Casa

 

Dune es una de las grandes novelas de ciencia ficción de todos los tiempos, uno de los clásicos inencontrable ya en librerías tras varios lustros de olvido editorial, y que La Factoría de Ideas ha recuperado para deleite de los lectores de hoy en día. Fue publicada inicialmente en España por Ediciones Acervo en 1975 y posteriormente por las editoriales Ultramar y Plaza & Janés. Domingo Santos fue su traductor, siendo revisada por el autor español para las siguientes ediciones tanto para Ultramar como para Plaza & Janés (que compartieron las mismas planchas). La Factoría de Ideas ha corregido, revisado y actualizado la traducción para esta edición de 2010.

DuneDune está ambientada en un imperio galáctico de carácter feudal, donde las máquinas pensantes han sido eliminadas debido al peligro que supusieron para la humanidad (en la novela se hace referencia a esa época como Yihad Butleriana), muy al estilo de los Berserker de Fred Saberhagen o, ya más próximo en el tiempo, de los Cylons de Battlestar Galáctica. En la novela se nos cuenta como la Casa de Atreides con el Duque Leto al frente, ha sido designada por el emperador para que gobierne Arrakis, el planeta más importante del imperio por ser el único que posee la especia melange, veneno que alarga la vida y confiere a los que lo toman capacidades cognitivas especiales. La Casa de Harkonnen, enemigos irreconciliables durante generaciones de los Atreides y anteriores gobernantes de Arrakis están detrás de esta decisión como forma de destruir al Duque y su familia. La estrategia del emperador y los Harkonnen no tiene en cuenta los planes que otras fuerzas del imperio -las Bene Gesserit- tienen destinado para el hijo del Duque, Paul Atreides, inmersas en superar sus propios límites humanos a través de la manipulación genética. Las condiciones extremas del planeta Arrakis, la especia y el pueblo que lo habita, los Fremen, serán los detonantes finales del nacimiento de algo inesperado. Existe en esta edición de La Factoría, como la había en las anteriores ediciones, una abundante información en los apéndices finales del libro, aunque yo recomiendo encarecidamente que no los lea hasta que haya finalizado una primera lectura de la novela para poder de disfrutarla sin ningún tipo de interferencias. Tiempo habrá para releerla a la luz de toda esa información.

Dune es «LA NOVELA» de Frank Herbert. Su éxito devoró al autor de tal manera que su nombre ha quedado ligado para siempre a Dune a pesar de tener una buena producción literaria que vale la pena descubrir. Tanto en Dune como en sus otras novelas destaca sobre todo el tratamiento y profundidad psicológico de los personajes y en ellas incide de manera especial en los aspectos socio-políticos. La novela pertenece a esa tríada de décadas prodigiosas (1940-1970) donde se asentó el género y en la que se escribieron la mayor parte de sus obras más emblemáticas. Sí, luego se han escrito excelentes novelas, pero la producción de aquellos años en su conjunto sigue siendo aún hoy en día insuperable. El mejor dato que se puede ofrecer es que en Ciencia ficción Las 100 mejores novelas de David Pringle1, 65 corresponden al periodo entre 1940-1970, y en la Guía de Lectura de Miquel Barceló2, de los 108 títulos reseñados, 62 corresponden al mismo periodo. Eso lo dice todo. Dune también está siempre en cualquier lista de las mejores 10 novelas de ciencia ficción que jamás se hayan escrito y en alguna la encabeza.

La novela que conocemos es la fusión, muy acertada, de dos novelas que Frank Herbert publicó de forma consecutiva y por capítulos en los Estados Unidos por Astounding entre 1963 y 1965 (la revista americana, que más tarde tomó el nombre de Analog): El mundo de Dune y El profeta de Dune. El éxito rotundo e inmediato le hizo escribir hasta 5 novelas más ambientadas en ese universo. Dune ganó el premio Hugo del año siguiente (durante la convención mundial de 1966), tiene en su haber, además, la conquista del primer Premio Nébula (se instauró en 1965) y también ganó en 1974 el premio a la mejor novela extranjera publicada en Japón. Tras la muerte del autor, su hijo Brian, con la ayuda de otro escritor, Kevin Anderson, han explotado hasta la extenuación la saga con precuelas que explican hasta el más mínimo detalle la conformación del universo de Dune. La calidad de las secuelas y precuelas es dispar y si las últimas que escribió Frank Herbert no aportan ya nada, las precuelas han sido completamente innecesarias justificándose, tan sólo, por el interés de explotar económicamente una marca ya consolidada.

Frank HerbertDune es una hermosa novela que contiene en su interior muchas historias. Historias de poder, de ambición, egoísmo… historias que retratan las grandezas y las miserias humanas. La novela de Herbert nos presenta también, de forma matizada y ciertamente más real, el clásico binomio de la bondad contra la maldad, la naturaleza contra la tecnología, la generosidad contra el egoísmo. También es una historia de superación, del paso del niño al ser adulto, con un fuerte aderezo de religión, mesianismo, filosofía, ecología y medioambiente… y todo ello envuelto en un estupendo paquete que, sobre todo, nos propone un gran fresco galáctico en el mejor estilo Jack Vance, un imperio en apariencia estancando, en donde algunas clases y castas sociales se han enquistado de tal manera que da la sensación que todos son pilares esenciales para el sostenimiento del mismo. Un planeta de condiciones medioambientales terribles descrito con minuciosidad y una sociedad que lo habita moldeada en esas dificultades. Herbert huye de convencionalismos, e intenta zafarse de las habituales etiquetas de los blancos absolutos y los puros negros sin grises intermedios; por suerte para la realidad interna de la novela también hay personajes oscuros que tienen destellos de honradez en algún momento y personajes a priori sin tacha que se comportan con envidia, celos o cualquier vileza humana. Todo ello enriquece la novela y moldea unos personajes cuyas emociones son vapuleadas una y otra vez por los acontecimientos. Si hay algo de lo que podría acusarse a Herbert en la novela es de servirse, por suerte sólo de forma muy esporádica, de estereotipos excesivamente marcados.

Tras cincuenta años desde que Frank Herbert empezó a documentarse y a escribir borradores, 45 desde que se publicó por vez primera en Estados Unidos, la novela no ha perdido un ápice de frescura. Da la sensación que permanece inalterable al paso del tiempo y no acusa, como muchas, ese desgaste que las hace ilegibles tras décadas acumulando polvo en nuestras estanterías. Evidentemente nuestro planeta ya no es el que era en la década de los 60 del siglo pasado, la sociedad humana ha cambiado mucho en algunos aspectos, a pesar de que, por desgracia, en otros seguimos estancados en los mismos lugares y con los mismos problemas. Yo diría sin temor a equivocarme que Dune es ahora más actual y más vigente en sus planteamientos que nunca. La situación geopolítica mundial ha colocado en el primer plano de la actualidad los principales puntos que el autor tomó prestados de nuestra realidad y digámoslo, con una visión que le acerca a la presciencia que incluye en su novela: Medio-Oriente y sus desiertos, pueblos humillados e invadidos, petróleo, un imperio y la guerra de guerrillas. Creo, y es tan sólo una opinión personal, que al igual que Isaac Asimov se inspiró en la caída del Imperio Romano para su serie de la Fundación, hechos más recientes de nuestra historia, por ejemplo el imperio otomano de finales del XIX y principios del XX o el mismo Imperio británico de esas mismas fechas, le sirven en bandeja a Frank Herbert para inspirarse. Sin duda el gran acierto del escritor fue plantear como último reducto las capacidades humanas de superación en todos los ámbitos y huir, como alma perseguida por el diablo, de las tecnologías que, aun estando presentes -en la novela hay naves espaciales, mecanismos antigravitatorios, armas atómicas y toda suerte de cachivaches-, son sólo las pinceladas gruesas del cuadro. Eso ha facilitado enormemente su vigencia y va a permitir que siga seduciendo a muchos lectores en el futuro.

Herbert puso especial cuidado en el lenguaje utilizado, escogiendo nombres y palabras de forma que ayudaran a definir los personajes y las acciones. Algunos tienen raíces conocidas, así Atreides procede del griego, Harkonnen del finlandés y muchas palabras del lenguaje del desierto están basadas en el árabe, aunque tampoco hay que tomar todo esto al pie de la letra, ya que el autor se toma sus propias licencias en la utilización de las mismas. Exponer aquí la lista se sale de esta reseña pero en este enlace podrán encontrar, aquellos interesados, un listado muy completo tanto en inglés como en francés. Profundizar tanto en estos detalles como en los apéndices que antes comentaba, puede dar, en segundas lecturas, la oportunidad de descubrir nuevos detalles que antes pasaron desapercibidos. Y no, no es una novela en la que sea fácil perderse como afirma David Pringle (Minotauro. Ciencia Ficción Las 100 mejores novelas). Es una novela densa, en algún momento compleja, con muchos personajes secundarios, pero nunca complicada, todo lo contrario, es tan lineal que permite seguir su trama con mucha facilidad. Tampoco estoy de acuerdo en que sea “difícil de creer”; Dune es una novela muy coherente y exhaustiva en la mayoría de sus aspectos, con su propia realidad interna en la que te sumerges y la aceptas como lo que es: una ficción. La religión está tratada desde un punto muy equidistante, chirriaba mucho más, por poner un ejemplo, algunos pasajes de Robert A. Heinlein en Forastero en tierra extraña. La leve ironía que destila hablar de una Biblia Católica Naranja ofrece ya un contrapunto muy sano.

Una novela tan popular ha tenido en su adaptación a la gran pantalla una historia tortuosa. En la década de los 70 Alejandro Jodorowsky estuvo trabajando en el proyecto durante más de 5 años. Grandes nombres se barajaron: Orson Welles, Salvador Dalí, Pink Floyd y dos grandes ilustradores: Chris Foss y H.R. Giger. Tras acumular retrasos y más retrasos, el proyecto fue abandonado y no fue hasta 1984 cuando Dino de Laurentis y su hija se empeñaron en sacarlo adelante, esta vez con David Linch al frente de la dirección. El excesivo control del productor hizo que Linch llegara a comentar que en realidad esa película no era suya sino de de Laurentis. Lo mejor a mi entender de la película son las aportaciones visuales de Chris Foss, lo peor fue la necesidad de acortar el metraje (el primer montaje duraba más de 3 horas), dificultando en demasía la compresión del film. Ya en su estreno hubo división de opiniones, dando el gran público la espalda a una película que sólo entendían aquellos que habían leído el libro.

Cartel de la Serie

En el año 2000, 16 años después de la primera adaptación, varias compañías se unieron para producir una serie para televisión que permitiera en sus 3 horas y 40 minutos condensar la obra de Herbert. John Harrison fue el encargado de adaptar Dune escribiendo el guión y dirigiendo la miniserie. Como en la película de Lynch, las licencias que se tomó el guionista y director desencantaron a una mayoría y la serie pasó sin pena ni gloria por nuestras casas. Desde hace unos 3 años se habla reiteradamente de un proyecto para sacar adelante una nueva película basada en el libro. El director escogido, Peter Berg, tras un tiempo de indecisión, renunció aduciendo que estaba muy ocupado, siendo sustituido por Pierre Morel. Hace apenas unas semanas se ha dado a conocer que este director francés abandonaba también el proyecto. Da la sensación que Dune es una novela indigesta para muchos guionistas o directores y habrá que seguir esperando.

Dune ha dejado una huella en las generaciones que la han leído. Quizá la más famosa de esas evocaciones la protagoniza Georges Lucas en su saga cinematográfica de La Guerra de las Galaxias. Entre las más destacadas se puede mencionar que Taatoine y Arrakis son ambos planetas desiertos, aparecen los restos de un gusano, Jabba, los Navegantes de la cofradía, así como a Leto II (en la secuela Dios Emperador de Dune), comparten muchas similitudes y la princesa Leia y la hermana de Paul comparten casi el mismo nombre Leia / Alia (en inglés se pronuncia A-leia). Tampoco esta reseña es el lugar adecuado para hacer una exhaustiva lista de los paralelismos entre Dune y Star Wars, pero en este enlace, si siente curiosidad, podrá encontrar información al respecto.

La novela se maneja bien en nuestras manos a pesar de sus 544 páginas y sus 700 gramos (lo mismo que pesa un iPad). La excelente portada del libro obra de Opalworks, la textura del papel, la legible aunque apretada letra -y los pequeños márgenes- para incluir el máximo de texto en el mínimo de páginas posibles y la excelente encuadernación son ejemplos del cariño y el cuidado que La Factoría de Ideas está otorgando a sus novedades. La editorial esta rescatando, en una labor encomiable, una buena cantidad de clásicos que deben estar en las estarías de cualquier aficionado a la ciencia ficción.

En resumen una gran ocasión para disfrutar de una de las mejores novelas que ha aportado la ciencia ficción a la literatura universal.

 

© 2010 Ricard de la Casa para BEM on Line

 

1.- Ciencia ficción Las 100 Mejores novelas. Una selección en lengua inglesa 1949-1984 de David Pringle (Minotauro 1990)

2.- Ciencia Ficción Guía de Lectura de Miquel Barceló. (NOVA Ciencia Ficción nº28 Ediciones B 1990)

 

 

Titulo original: Dune (1965)
Autor: Frank Herbert
Traducción: Domingo Santos
Ilustración de cubierta: Opalworks
Fecha de publicación: Septiembre de 2010
Formato: 23 x 15 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 544
PVP: 24,95 €.
ISBN: 978-84-9800-611-7
Colección: SOLARIS FICCION Nº: 142
Edita: La Factoría de Ideas

 

Contraportada

Dune relata la historia del planeta desértico Arrakis, única fuente de melange, la especia necesaria para el viaje interestelar y que además garantiza longevidad y poderes psíquicos. La administración de Arrakis es transferida por el emperador de la noble Casa de Harkonnen a la Casa Atreides. Los primeros no quieren abandonar sus privilegios, y a través de traiciones y sabotajes, destierran al joven duque Paul Atreides al duro entorno del planeta para que muera. Pero Paul podría resultar ser mucho más que un duque al que han usurpado su puesto… Su lucha se encuentra en el epicentro de un nexo de poderosas personas e importantes sucesos, y las repercusiones se dejarán sentir a través del Imperio.

Vaig publicar aquesta ressenya en català en el diari MÉS Andorra (versió reduïda per obvis problemes d’espai). Podeu llegir-la, si esteu interessats prement a: Descargar el PDF