AMOS DE TÍTERES de Robert A. Heinlein

AMOS DE TÍTERES, de Robert A. Heinlein
por Ricard de la Casa

 

 

Heinlein TíteresHace falta leer a Heinlein para entender toda una época de lo que fue la ciencia ficción en algunas décadas, una de las más fecundas hasta el momento. Más allá de esta afirmación, hace falta leer a este escritor norteamericano para entender la evolución de la ciencia ficción desde sus inicios modernos allá por los años 30 y 40 del siglo veinte, pasando por las sucesivas revoluciones estilísticas y de contenidos hasta llegar al presente. Reseñar, comentar una obra de Robert Anson Heinlein se convierte habitualmente en un ejercicio que traspasa las fronteras, limitadas, de esa novela para abarcar su estilo e influencia en otros escritores que le imitaron. Para entender un poco al autor, su popularidad, su “filosofía” política, pero sobre todo sus obsesiones, hace falta bucear en su formación y vicisitudes. Heinlein se graduó como ingeniero en la Academia Naval de Annapolis y fue destinado a uno de los dos primeros portaaeronaves de la armada estadounidense, el USS Lexington. Debido a sus problemas físicos se ve forzado a abandonar ese estilo de vida y dedicarse a algo que, en principio, no parecía entrar en sus planes, convertirse en escritor. Este detalle, su frustrada carrera militar, marcará profundamente todas sus novelas y relatos, en ellas aflora un feroz individualismo, también confianza en sí mismo, glorificando especialmente la responsabilidad y el honor, a la vez que se manifiesta profundamente contradictorio. Todo ello será aprovechado por unos y por otros para encumbrarle o denostarle, aplicándole todo tipo de calificativos.

Amos de títeres se puede considerar su primera novela para adultos. Hasta entonces, durante la década de los 40 del siglo pasado, Heinlein había estado puliendo su estilo, escribiendo relatos que había publicado en las revistas de la época y alguna novela juvenil. El fin de la segunda guerra mundial no sólo trajo la paz (un eufemismo como otro cualquiera) sino que significó el fin de la “Edad de Oro” de la ciencia ficción y el comienzo de una cierta dignificación del género, saliendo éste de estar publicado prácticamente en exclusiva en las revistas, que por cierto no eran ningún paradigma de prestigio, para empezar a publicar en editoriales en formato libro. También fue la época en que acabaron las restricciones (de papel) y nacieron nuevas revistas que marcarían un antes y un después, como por ejemplo Galaxy Science Fiction, en donde apareció originalmente esta novela por entregas.

Amos de títeres es también hija de su tiempo. Los escritores de la época (recordemos que estamos hablando de los escritores de los Estados Unidos) tienen una visión muy positiva de su “modelo de vida” qué, tras la victoria en todos los frentes de la II Guerra Mundial (Asia y Europa), se ha visto reforzada hasta extremos inimaginables. La Guerra fría, que acaba de comenzar, les marca una confrontación que se verá reflejada, de manera más o menos encubierta, en muchas novelas donde las “dictaduras“, fascistas o directamente comunistas son finalmente vencidas, derrotadas o al menos desactivadas. Existe una atmósfera amenazante: La URSS inicia sus experimentos con la bomba atómica en 1949, Mao llega al poder ese mismo año y la guerra de Corea se inicia en 1950. El senador McCarty inicia su famosa y nauseabunda “Caza de Brujas” también ese año (y no sería desautorizado hasta 1956 dejando un reguero de gente profesionalmente destrozada cuando no directamente muerta). El universo en el que se mueve la humanidad en esos momentos, los ciudadanos de los EEUU y Heinlein en particular es complejo y muy amenazante. Así pues también la novela refleja esa paranoia, una violencia nada inconsciente.

Robert A. HeinleinEn Amos de Títeres, salen ya de forma muy definida unos personajes que de forma reiterada aparecerán una y otra vez en sus novelas. Un joven protagonista muy capaz, un adulto con experiencia y un personaje femenino que ejerza “su papel”, la mayor parte de las veces no pasa de ser un simple elemento decorativo, con alguna excepción. También su estilo se manifiesta ya aquí en todo su esplendor. Heinlein no se va por las ramas, su planteamiento es directo, nada de artificios, ni descripciones tediosas, ni diálogos inútiles, cada palabra, cada frase, está al servicio de la acción de forma enérgica y eficaz. También contiene elementos freudianos que de forma inconsciente, o no tanto, afloran de una manera poco ortodoxa.

La novela transcurre en el futuro del autor, que situó en 2007, es decir nuestro pasado y eso nos permite asistir, cómodamente desde nuestra butaca, a una historia muy diferente de la que conocemos. En el futuro de Heinlein, nuestro pasado alternativo imaginado por el autor, aún existe la amenaza comunista, los satélites existen, pero no tienen el uso que les damos nosotros, hay coches voladores… Lo que no ha cambiado nada es que seguimos viviendo en un mundo peligroso y amenazante con una gran capacidad de destrucción. El gran mérito del autor norteamericano es que, aún viviendo un pasado diferente, la novela mantiene intacta toda su vigencia, su frescura y su capacidad de maravilla.

La historia nos cuenta como un agente secreto, Sam, con la ayuda del jefe de su agencia, “el viejo” y otra agente “su hermanita”, se enfrentan a una solapada invasión de alienígenas gelatinosos de Titán que consiguen controlar el cuerpo humano cuando se fijan sobre la nuca y anulan su voluntad convirtiéndolos en simples títeres. Casi diría que lo de menos es la historia de Sam, el protagonista, ni de los odiosos alienígenas que quieren dominarnos. Lo mejor de Amos de Títeres es lo que nos cuenta de nosotros, sobre nosotros y la sociedad que retrata con apenas cuatro pinceladas, permitiendo que cada uno active su centro de creatividad y acabe por completar un cuadro entre fantástico y repugnante. Robert Anson Heinlein era maestro para colocarnos en situaciones extremas, de forma soberbia nos plantea situaciones —por favor volvamos al momento en que fue escrita, 1951—, que podrían chirriar en la sociedad del momento —conservadora, satisfecha de sí misma y victoriosa—, como el planteamiento de la necesidad de desnudez para descubrir a los humanos infectados. Amos de Títeres es, desde luego, la primera de una serie de grandes novelas donde el escritor pone patas arriba cualquier convención que tengamos, obras que le convertirán en el autor más galardonado de la historia de la ciencia ficción (novela). Robert A. Heinlein está eclosionando como autor, marcando estilo y pautando una de las épocas más ricas y fructíferas de la ciencia ficción. Está por llegar el resto de sus otras grandes obras como Estrella doble, Forastero en tierra extraña, Puerta al verano, La luna es una cruel amante, Tiempo para amar…

Portadas de novelas de Robert A. Heinlein en La Factoría de Ideas

 

En cuanto a la edición de La Factoría de Ideas, esta cuenta con una nueva traducción de David Luque Cantos que actualiza y mejora la novela, y una extraordinaria ilustración que hace que sea un libro atractivo y que apetece mucho tener en las manos. En definitiva Amos de Títeres es diversión en estado puro, un clásico que no pierde actualidad, que permite varias lecturas según le apetezca al lector y que debería ser leída no sólo por si misma sino para entender toda una época ¡lo cual no es poco! Si no ha leído nunca a este autor inyécteselo directamente en vena, deje eso sí, todos sus prejuicios a un lado, enfréntese a él con mentalidad abierta, al fin y al cabo es ciencia ficción. Si ya lo leyó, repita, Heinlein no se hace indigesto, al menos hasta la década de los setenta. Después de sesenta años escrita, sigue siendo imposible soltar el libro hasta que lo acabas. Este es un mérito que ya quisieran muchos escritores. ¡Qué lo disfrute!

© 2010 Ricard de la Casa para BEM on Line.

 

Contraportada

En puntos clave de la geografía de los Estados Unidos una fuerza invasora se está apoderando de las comunicaciones, el gobierno, la industria… y de los cuerpos de la gente. El país es incapaz de detenerla, los invasores se multiplican con mayor rapidez de la que pueden ser destruidos, controlando la mente de cualquier incauto que se cruce en su camino.

Es entonces cuando entra en acción Sam Cavanaugh, un eficaz oficial de inteligencia de la sección más desconocida del servicio secreto de los Estados Unidos. Cavanaugh es el único hombre capaz de detener la invasión, pero para hacerlo… ¡tendrá que dejarse invadir él mismo!

Sobre al autor

Robert Anson Heinlein nació en Missouri en 1907 y se graduó en matemáticas y física por la Universidad de California. Su primera novela, Rocket Ship Galileo, se publicó en 1947. Otras de sus obras son: Estrella doble (1956), Starship Troopers (Tropas del espacio, 1959), Forastero en tierra extraña (1961) y La luna es una cruel amante (1966), publicada en La Factoría de Ideas, todas ganadoras de premios Hugo.

Fue comentarista invitado en el primer alunizaje del Apolo 11. En 1975 recibió el galardón de Gran Maestro por toda su obra literaria en los premios Nébula. Su obra es una de las más vastas y galardonadas que se han escrito. Brillante y polémico, su trabajo no deja nunca indiferente al lector y es una referencia clave para entender la evolución del género. Heinlein falleció en 1988.

 

Titulo original: Amos de títeres (The Puppet Masters, 1951)
Autor: Robert Anson Heinlein
Premios: 4 Hugo y 3 Locus
Traducción: David Luque Cantos
Ilustración de cubierta: Dominic Harman
Fecha de publicación: Febrero de 2010
Formato: 23 x 15 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 320
PVP: 20,95 €.
ISBN: 9788498005424

Colección: S
OLARIS FICCION Nº: 133
Edita: La Factoría de Ideas
Género: Ciencia ficción

COSECHA NEGRA, de Susana Vallejo

 

Porta Coeli Cosecha Negra

de Susana Vallejo

por Ricard de la Casa

Cosecha negra (Porta Coeli II)

Cosecha negra es la segunda entrega de la tetralogía Porta Coeli, que sin embargo es la tercera novela escrita de la saga. En realidad Vallejo escribió El principio del fin, la que hace la número tres, en primer lugar para retroceder luego y escribir las dos primeras entregas, La orden de Santa Ceclina y Cosecha Negra. Creo que es un buen acierto el haber publicado la serie en el orden cronológico correcto.

Susana Vallejo abandona en Cosecha negra a los personajes centrales de su anterior novela, Bernardo el monje guerrero, su fiel escudero y Yebra la encantadora de serpientes. Aquí escoge a unos nuevos, más complejos y con más inflexiones, Enrique y Veridiana, como soporte de la segunda entrega. El balance está muy ajustado entre ambos, aunque esta última, Veridiana, acaba por con(vencer) a medida que pasas las páginas, un personaje redondo donde los aromas del feminismo en ciernes, destacan especialmente, algo que ya se apuntaba ligeramente en la Yebra de La Orden de Santa Ceclina, y que en Veridiana, toma carta de naturaleza, transpirando por todos sus poros ansias de libertad que parece un silencio estruendoso en nuestro oídos.

La autora también se desprende de la ambientación de la primera entrega y nos traslada a una nueva que deja de lado completamente el “deja vu” que nos recordaba a otra novelas, como ocurría en La orden de Santa Ceclina, y se sumerge definitivamente en su propio universo. Nos trasladamos a un lugar conocido, Toledo, en un momento de cruce de culturas, cristiana, árabe y judaica, rebosante de vida y caldero hispano por excelencia de lo que está por llegar, un momento siempre delicado, lleno de conflictos y por tanto rico y vital. Nos sitúa en una época de nuestra historia donde la Inquisición, tenebrosa, vergonzante y nauseabunda, extendía su cruel y despiadado poder entre la atemorizada población. El cambio de personajes es muy acertado para conseguir despegarse del perverso efecto de “simplemente más aventuras en el mismo universo y por los mismos personajes”. Una repetición que normalmente conduce a excesos tanto en la trama como en el estilo, para superar el hándicap que implica una segunda entrega. Susana Vallejo lo resuelve con valentía, ya que cambiar de personajes es siempre una decisión delicada y arriesgada. Vallejo no cae en esa autocomplacencia, tan habitual por desgracia, y construye todo un nuevo lugar y unos nuevos personajes donde seguir desarrollando la historia sin hastiarnos. Su prosa, contenida y sobria, llena de pequeños detalles ayudan a recrear ese periodo histórico de forma realista.

Toledo se convierte, en un personaje en sí mismo por obra y gracia de la espectacular sensibilidad de la escritora madrileña. La ciudad castellano-manchega seduce y te entran ganas de vagabundear descalzo por sus estrechas callejuelas, buscando aquellos puntos donde la novela sitúa la acción y poder así apreciar el relieve que esas viejas piedras dibujan bajo nuestros pies, pararse en cualquier esquina, aspirar el aroma que los antiguos edificios desprenden o asustarse al entrever entre sombras una ciudad asediada por la peste. ¡Casi podemos sentir a Veridiana pasear por ella!

Susana Vallejo en La Ramallosa (Pontevedra)Catalogada como novela juvenil, puede ser leída perfectamente por cualquier clase de público. Se trata de una obra en la que los personajes deben superar su entorno, las presiones a las que son sometidos: su educación, su propia cultura, vencerse a sí mismo, evolucionar, crecer y hacerse adultos en todos los sentidos. Es por tanto un viaje al interior de uno mismo, sin retorno posible. Una transformación que en esta novela transcurre en paralelo, interno de los personajes y real al atravesar la puerta de ese nuevo mundo y que marcan definitivamente su existencia. Los personajes tienen más de una faceta y aquí el “Bien” y el “Mal” como anverso y reverso del mismo espejo refleja la complejidad humana en el que nadie es de un solo color sino que exhibe una rica gama de colores de acuerdo a la situación y el momento en el que se encuentra.

Si acaso el único pero que le encuentro a la novela, es el bajo perfil de la acción que transcurre en el otro plano temporal, es decir en el otro universo o realidad, al otro lado de la “puerta”, donde el ritmo se hace más lento (en ambos sentidos, el tiempo que transcurre en relación a nuestro mundo y el ritmo de la acción). Para los lectores del primer libro ya no existe el misterio sobre “el otro mundo” y la autora intenta inteligentemente, con diversas subtramas, solventar el excesivo contrapeso creado en favor de nuestra realidad en la que mezcla con auténtico arte culinario un primoroso plato compuesto de historia, magia, romanticismo, novela negra y misterio. En el lado positivo cabe destacar el lenguaje utilizado, que llena de matices una ciudad y una historia que llega a convencernos. Dicen que todas las narraciones son una historia de amor y aquí Vallejo hace toda una declaración a Toledo.

Estamos desde luego en el punto más bajo de la trama de lo que sería la historia completa (las cuatro novelas de la serie) y es un mérito que Susana Vallejo salve este escollo con nota. Es una novela ambiciosa en sí misma. Y aunque se puede leer de forma independiente es recomendable haber leído la primera entrega de la serie para disfrutarla en su verdadera magnitud. Esta segunda entrega se lee con interés y te deja con más ganas de echarle el ojo a la tercera parte de la historia, lo cual no es poco en los tiempos que corren y que por cierto, ya está disponible en las librerías.

Un último comentario para el libro en sí mismo: Tenemos entre manos una novela de muy cuidada edición y buena calidad, por sus tapas duras, el gramaje del papel utilizado y una letra de tamaño correcto, detalles que como lector aprecio. Da la sensación que el Grupo Edebé ha dedicado muchos esfuerzos a esta tetralogía y se agradece.

© 2010 Ricard de la Casa

Ilustración y fotografía cortesía de Susana Vallejo ©

Datos de la Novela: Autor: Susana Vallejo Chavarino. ISBN: 978-84-236-9388-7. Nº Páginas: 280. Tamaño real: 23 x 15. PVP: 19,8 euros. Colección: Tetralogía Porta Coeli: (I) La orden de Santa Ceclina (II) Cosecha Negra (III) El principio del fin y (IV) La llave del secreto. Website:http://www.portacoeli.net Contraportada: En el palacio episcopal, se había fraguado su destino, a pesar de que el joven Enrique, hijo segundo de Rascón y Cornejo, estaba lejos de imaginarlo. Aunque fuese de familia noble, en el siglo XIV no pasaba de ser un segundón sin título, así que recibir de manos del arzobispo una misión secreta le abría las puertas del reconocimiento social. Aparentemente, sólo tenía que investigar las misteriosas desapariciones que estaban sucediéndose en Toledo, la ciudad de los saberes prohibidos, donde judíos, árabes y cristianos convivían. Allí conocerá también a la enigmática Meridiana, por quien inmediatamente siente una atracción más allá de la razón y que será la llave para entender adónde han ido a parar los desaparecidos y resolver el enigma. Sin embargo, Enrique no sabe hasta qué punto todas sus creencias van a verse sacudidas, al vivir… ¡Una aventura más allá de este mundo!
Puede leer una reseña de la primera novela de la serie Porta Coeli: La orden de Santa Ceclina aquí.
Puede leer una reseña del tercer libro de la serie Porta Coeli: El principio del fin aquí.