Nou taller de fotografia

Per segon cop aquest any, amb la Biblioteca Pública de Govern, organitzo un Taller de Fotografia Creativa. Aquesta vegada serà durant 3 mesos (12 classes) per tal de tenir temps de fer sortides i per tant incidir en la pràctica real.

TALLER INICIACIÓ A LA FOTOGRAFIA CREATIVA

Cartell fotografia2

Objectiu

L’objectiu del taller és oferir als participants les eines essencials per iniciar-se en la fotografia creativa. Conèixer la càmera. Domini i consolidació de les tècniques fotogràfiques que es necessiten per treure el màxim profit. En aquest segon taller farem especial atenció a conèixer el llenguatge fotogràfic i controlar la llum. (más…)

Selfie

Hacer esta foto fue toda una aventura. Habíamos salido del restaurante y decidimos hacer una foto del grupo (justo al lado de donde brilla la iglesia, al fondo de la imagen). Preparé la Canon y como teníamos que salir todos, utilice el sistema automático de la cámara, esos famosos diez segundos de intervalo entre que disparas y la máquina actúa.

La luz que iluminaba la escena se movía entre mortecina e inexistente, así que cogí el flash. Tengo que confesar que no me gusta usarlo; su luz en exteriores es, en la mayoría de ocasiones, complicada de usar. Desde luego no es mi artilugio preferido y lo uso, tan solo cuando no tengo más remedio. Sabiendo eso, creo que decidió sabotearme, para cobrarse la deuda que tenía pendiente. Demasiadas veces lo había dejado guardado en la bolsa.

Así pues y como suele suceder, cuando esperas que todo salga bien, las cosas se torcieron. El flash no se disparó. No fue una sorpresa.

Insistí. Hice una segunda y una tercera y una cuarta. Todas, como se puede ya suponer, sin flash. Después de repasar todo, lo único que quedaba era suponer que el flash no reaccionaba cuando utilizaba los diez segundos de retraso. Creo que era la primera vez que lo usaba en esas condiciones.

Hubiera persistido si el bus que nos llevaba de vuelta al hotel no se hubiera presentado. No podía esperar a que las cosas marcharan correctamente.

Llegamos al hotel y buscamos un nuevo lugar para inmortalizar el momento. Una aventura de fin de semana visitando dos pueblos mágicos del sur de Francia.

Por pura cabezonería persistí en mi fatuo intento y de nuevo volvió a fallar.

Cambio de planes. Usa lo que tengas a mano, me dije, y en eso soy un experto curtido ya en todo tipo de situaciones. Usé la luz de los ubicuos smartsphones para iluminar la escena. No era la primera vez ni será la última.

Esta vez deje el flash en su zapata para que no se enfadara más conmigo y disfrutara del ambiente (asiento de primera). Eso si, al acabar no me olvide de darle las gracias al flash por fallar, la imagen resultante es mucho más divertida así.

Y sí, ya lo he solucionado. Tenía que usar un cable disparador con temporizador e intervalometro. Lo llevaba encima, pero por pura vaguería no lo usé.

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Infinite travel

El proceso de creación es complejo. Las imágenes sugieren historias y estas se desarrollan delante de ti, sabes lo que quieres y lo buscas. No necesitan de un porqué, ninguna justificación. La intuición te dice que vayas por un camino y te dejas llevar, pero sabes que detrás del intrincado proceso que te ha llevado a esa decisión hay elementos de peso que ahora mismo eres incapaz de separar y menos de evaluar. Demasiada información. Así que me dejo llevar, sé que la experiencia tiene peso y que no es una decisión gratuita.

Sí que me sorprende el hecho de que esas primeras decisiones sean las más acertadas. Normalmente, en aras de la claridad, hago varias pruebas y, en general, aquello en que lo que pensé primero, esa idea primigenia, es la más redonda. es la que mejores vibraciones me da.

En el momento de escribir esta entrada pensé en explicar porque pedí a la modelo que posara de esa manera, porque escogí esa textura de piedra y porqué en ese lugar. Al final basta con el título como pista. Dejar que cada cual imagine el lugar al que conduce. Tan solo sugerir.

Al cabo, solo de trata de dejar volar la imaginación y disfrutar.

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Mist

El día se levanta lívido. Apenas hay unos metros de visibilidad, la montaña, el pueblo, han desaparecido. Los viñedos son apenas un sueño desdibujado. Un silencio extraño se expande. Ni siquiera los pájaros se atreven a volar en la niebla.

Salgo al camino y me oriento. Fuera, estacionada, la camioneta que nos trajo. Echo a andar. Busco la carretera, la cruzo. Un viejo y húmedo camino me lleva hasta los arcos del viejo puente de piedra. Tras ellos, el rio, por encima discurre la vía del tren, es una ruta fantasmal. Hace siglos que no se oye a ningún tren pasar. Aquí hay un poco más de luz, logro ver hasta la otra orilla.

Busco el mejor sitio. Una pequeña playa. Cuando me acercó algo sale volando, tiene más de un metro de envergadura, pero me es imposible intuir más allá de sus sombras que tipo de pájaro es. No emite ningún sonido. Creo que lo he asustado.

El agua discurre en calma. Se diría que no hay corriente. Hasta el pequeño desnivel es silencioso. Planto el trípode, calzo la cámara y le pongo el filtro.

Ni siquiera he puesto música, Creo que aquí le iría bien escuchar a Pang! Walking in the sun para contrastar.

Disparo.

Disparo y me olvido de todo.

Ahora solo existo yo. Al cabo de un momento, ni siquiera eso.

Into the magic world

Las ruinas contienen nuestras huellas. Historias humanas olvidadas. ¿Cuántos habrán pasado por allí con sus emociones a flor de piel? Risas, alegrías y tristezas se entremezclan en un coctel de sentimientos y deseos.

En cuanto las vi, me sedujeron. Esos arcos exquisitos llenos de vegetación, justo al lado de una ruta muy transitada y a la vez invisible a sus ojos. La explosión de verde, magma de vida y a la vez un olor putrefacto de muerte y desolación. Puertas que ya no llevan a ningún lugar.

Mientras catalizas todo eso, compones y disparas. Te gustaría que la máquina fuera algo más, un pasaporte al pasado para ver esos otros tiempos y entretenerte hablando con aquellos esos otros que por allí pasaron.

Dejas que Cupido sintonice nuestros corazones mirando al cielo con una flecha invisible. Un mensaje a aquellos que fueron y a aquellos otros que dentro de algunos lustros pasen por allí y se detengan extasiados ante la entrada a este mundo mágico.

Y te gustaría fundirte, ser parte del todo y perdurar.

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Door to the magical world

Ves la puerta, su color, intenso, diferente. Llama la atención, destaca sobre el resto de cosas que la rodean, metal frente a piedra y tierra, azul frente a ocres y grises. Enseguida se te dispara la imaginación.

No es una puerta cualquiera, no está en un lugar común. Es un camino /calle, en una colina, lejos de todo y de todos. No hay gente, ni hemos visto a nadie mientras subíamos. No se oye ni el susurro del viento. Un gato subido en un árbol nos observa con atención.

El color actúa como un imán. El relieve de una verja incrustado en la plancha lisa, sugiere secretos celosamente guardados. No puedo más que detenerme. Mirarla fijamente. Intentar adivinar que hay más allá.

Estoy seguro de que detrás nos espera otro mundo, extraño, mágico. Sólo hay que atravesarla con algún conjuro.

Así que les pido que posen. Y ellos, sin protestar, se colocan y no tengo más que dejarles que la magia se adueñe de ellos. Lo noto. Lo demás surge solo. La composición surge, el cielo se transforma en textura de saco y si se presta atención se puede escuchar una flauta.

Justo cuando disparo la puerta se abre…

 

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Pais de fades

Aunque no llovía, acabé con las botas embarradas, los calcetines mojados, los pantalones húmedos, la chaqueta chorreando y la cámara Canon secándola constantemente con un pañuelo. Es lo que tiene adentrarse por los bosques de “El Serrat” después de varios días de lluvia intensa.

El musgo de intensos colores verdes y amarillos, afloraba intenso y le daba a la vegetación un ambiente mágico, casi de cuento de hadas.

La furia del agua al bajar, impedía captar ningún otro sonido.

La sensación era de estar aislado en un planeta diferente, de haber viajado hasta un lugar extraño, más allá de nuestra realidad.

Pensé en darle a la imagen un cariz acorde con esas sensaciones / emociones. Y, aunque pueda parecer un HDR (Imagen de alto rango dinámico), no lo es.

Tengo que volver por allí cuando el agua baje más calmada y me deje disfrutar de los sonidos del bosque. Quizá descubra algún ave ansiosa, una ardilla o millones de insectos pululando.

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