Microrelats pel AMJ

A principis de juny, el Jordi de Manuel es va posar en contacte amb mi. Em deia: S’està preparant un número de la nova Catarsi que està dedicat a l’Antoni Munné-Jordà i volem publicar un recull de microrelats (molt micros!). El conjunt es dirà “antonimunnejant”. Cap relat no durà títol, anirà signat i contindrà un màxim de 150 paraules.

Vaig acceptar clar, és un honor poder participar i a més l’Antoni s’ho mereix. M’encanten els reptes i vaig gaudir de valent escrivint només 150 paraules. El que volia era que el microrelat fos una història sencera i per complicar-lo més volia que tinguis entre línies un missatge.

El suplici, amb el que ja contava, va ser aconseguir no passar-me del màxim establert. Us confesso que va ser l’únic que em va amoïnar. A finals de juliol, dintre del termini establert, però justet, molt justet, el vaig enviar. Van ser 141 paraules. Tot un record per mi.

Per la EuroCon celebrada a Barcelona fa pocs dies (4 a 6 de novembre 2016) , el van publicar, moment en què van fer, dintre de les activitats del congrés, l’homenatge al nostre amic Antoni. L’acte està penjat al YouTube cortesia dels organitzadors de la EuroCon (gràcies!). Premeu a:

Eurocon 2016 – Homenatge a Antoni Munné-Jordà (CAT)

Aquí el teniu i també podeu gaudir de la resta de microrelats dels companys i companyes (Pep Homar, Montserrat Galícia, Salvador Macip, Carme Torras, ÀfricaRM, Rosa Fabregat, Jordi de Manuel, Jordi Font-Agustí, bea i Eduard Castanyo), si aneu al lloc original:

CATARSI

Antonimunnejant
Diversos autors

Quan vam decidir fer aquest número especial sobre l’Antoni Munné-Jordà, una de les primeres idees que ens va vindre al cap per fer-li un homenatge va ser demanar-li als seus amics que ens fessin un microconte inspirat en ell. Ens vam posar en contacte amb les persones que el coneixen millor i els vam fer la proposta, aquí en teniu el resultant:

L’Antoni va mirar per la finestra de la torre. El que va veure no li va agradar. Uns quants dracs volaven prop d’ell. Va girar cua i al tornar enrere va veure com el Manuel deixava els estris d’escriure. Al sofà la Mercè, en Pere, el Salvador i la Maria Aurèlia estaven quiets, esperant.
—Voleu dir que ens deixaran sortir d’aquí? -va dir des de l’altre costat de l’habitació en Terenci.
—Jo crec que és culpa teva Antoni, sempre escrivint històries de ciència-ficció —diu la Montserrat.
—I si fem un encanteri? —comenta en Terenci.
—Fes-lo! No perdem res! —diu la Rosa.
—Jo? Això tu Rosa o l’Antoni.
L’Antoni va tancar els ulls i va recitar unes paraules.
Els dracs van desaparèixer, les portes es van obrir. En Màrius els esperava amb els braços oberts.
—Benvinguts! Heu superat la prova!

© 2016 Ricard de la Casa

Arkansas o la seducción sin pudor

Con un título tan poco sugerente como Arkansas, al menos para nosotros, David Leavitt vuelve de nuevo a su particular universo de seducción con el que cautivarnos o mejor, seducirnos, con las aventuras sensuales de sus personajes.

Las narraciones que componen esta particular antología, sirven para expurgar del alma los pequeños demonios que todos llevamos dentro y Leavitt lo hace sin pudor, sin pedir perdón y sin siquiera sentir vergüenza por lo que escribe. El escritor se convierte en personaje de sus propios relatos.

Arkansas reúne tres deliciosos cuentos largos, narrados en primera persona, voz que consigue emocionarnos especialmente al contar, de una forma más personal, las aventuras de sus personajes. Esa elección no es casual, ya que se intuye lo mucho que hay del propio David en estas páginas, mucho más incluso de lo que el mismo hubiera preferido o, conociéndole, quizá no.

El libro comienza con “El artista de los trabajos universitarios”, en donde el escritor es a la vez, narrador y personaje. David nos cuenta como, tras la polémica desatada por la denuncia que interpuso el poeta inglés Stephen Spender (que le acusaba de haberse apropiado de su vida en la novela Mientras Inglaterra duerme), se refugia en Los Ángeles, en la casa de su padre. Allí inicia una escatológica relación con diversos estudiantes en los que se trueca sexo por trabajos literarios. No hay nada nuevo en eso, pero Leavitt consigue mostrar lo intrincado del alma humana, y la explora hasta donde estamos dispuestos a llegar, sin ambages, sin vergüenza y con grandes dosis de sinceridad.

“Las bodas de madera”, el segundo relato, con un sugerente esbozo de la campiña italiana, es más bien un juego a tres bandas donde la bola que se pasan unos a otros es Mauro, un bello muchacho italiano. Una excusa perfecta para introducirnos en los lugares ocultos de cada cual, escarbar un poco en nosotros mismos y comprobar que pocos motores hay tan poderosos como el sexo y donde los lectores habituales de David Leavitt se reencontrarán con dos viejos conocidos Celia y Nathan.

Finalmente “La Calle Saturn”, el más hermoso de los tres, cierra brillantemente esta antología, y lo hace de una manera muy personal. Para mi esta narración contiene muchas más vetas de su propia vida que el primer relato (a la sazón en el que el escritor asume la condición de personaje). Mucho más dramático por lo que cuenta, un repartidor de comida para enfermos de sida se enamora de uno de sus clientes, y por como lo cuenta que no el fondo que intenta plasmar, que es lo que realmente importa. El cuento es a la vez sincero y conmovedor, no por una falsa sensiblería, sino por dejar entrever que aún, a pesar de los problemas, el amor se abre paso siempre, quizá parezca cursi o anodino, pero en manos de Leavitt cobra una especial relevancia.

Utilizando tres voces en primera persona, Leavitt consigue personalizar lo que cuenta, acercarlo mucho más al lector, contar los sentimientos que anidan dentro de nosotros y a la vez nos deja entrever mucho de él mismo. Incluso en “Las bodas de madera”, contiene mucho de sí mismo. Se agradece la honestidad con que aborda cada una de las situaciones, pero sobre todo la sutileza a la hora de describir los momentos álgidos, que no sólo le convierten en un escritor admirable y lucido, sino que consigue que la antología no sea un libro más en nuestra biblioteca.


 

ARKANSAS Leavitt, David. Arkansas (Arkansas, Three Novellas, 1997).

Editorial Anagrama. Panorama de Narrativas. nº411.

Trad. J.G. López Guix.

Barcelona 1998.

Mi novio es un duende de L. Schimel

Erase una vez en la tierra de la fantasía…

Dieciséis relatos componen esta antología, de cuentos cortos, algunos ultra cortos, de pura fantasía: elfos, fantasmas, hombres lobo o mejor, mujeres lobo, vampiros, brujas y toda la parafernalia afín a este tipo de literatura, pero esta vez todos ellos tienen unas connotaciones muy especiales que se salen de los cánones establecidos y no sólo por lo que nos cuenta sino por como lo cuenta.

Son relatos de fantasía deliciosamente gais o lésbicos, en algún momento suavemente eróticos, pero a la vez llenos de sensibilidad y sobre todo muy bien escritos, aunque circunscribirlos a esa temática, sería un error dado lo abierto de los planteamientos del autor. Los personajes, a pesar de la obligada brevedad, adquieren una perspectiva diferente y una profundidad, extraña en relatos cortos no exentos, en algunos casos, de un humor realmente espléndido.

Lawrence Schimel consigue, en apenas unos párrafos, introducirnos en historias clásicas que, por su tratamiento y por el estilo muy cuidado, consiguen cuando menos, emocionarnos. Así un vampiro infectado de sida, ya que ha chupado sangre contaminada u otra anoréxica, nos dan una nueva y peligrosa visión de la vida de estos seres, una bruja que debe preparar un bebedizo a un joven para enamorar a otro joven, supone una introspección en su propia vida, son buenos ejemplos de lo que nos vamos a encontrar. Y es que pocos autores se han atrevido a hablar de las necesidades humanas, sobre todo del amor, de todos esos seres que pueblan el territorio de Fantasía.

Aunque todos los relatos tienen un algo de especial en esta obra, yo me quedaría con «Plumas de cuervos» poesía en forma de prosa, pero esa es sólo mi opinión, todos los relatos conseguirán emocionarnos y poner, cuando menos, una sonrisa en nuestros labios.

En definitiva un chorro de aire fresco para los sentidos. ¡Viva la diferencia!


DUENDESchimel, Lawrence. Mi novio es un duende
Colección El Rey de Bastos, nº 28, Laertes Ediciones, Mayo 1998.
Páginas: 191.
Título original: The Drag Queen of Elfland.
Traducción: Marta Pérez

El último verano de Paul Monette

Hoy es el primer día del resto de tu vida

El último verano (Taking care of Mrs. Carroll, 1978) es la excusa que el autor, Paul Monette, utiliza para preparar nuestro futuro, el futuro del lector, de todos nosotros. Y es que todos, sumergidos en la vorágine del día a día, somos incapaces de mirar un poco más allá de nuestras narices como no sea para preparar las próximas vacaciones. El último verano es tan sólo un verano más en la vida de todos los personajes, excepto de uno, Mrs. Carroll, que cuando el libro empieza, descansa muerta en su lecho. Sin embargo su presencia, su vida, sus actos estarán presentes y modificaran la vida del resto de personajes a lo largo de toda la novela.

El último verano se desarrolla en un pequeño paraíso, en un lugar olvidado del mundo y es justamente salvar ese paraíso lo que mueve a todos los personajes, en una novela coral por excelencia, a maniobrar y convertir un verano cualquiera en ese último verano. Si el verano siempre ha sido una excusa para insuflar cálidos argumentos, en este caso las playas de Cape Cod, relativamente cerca de Bostón, son el punto de encuentro de las historias de varios personajes, todos con su mochila cargada de recuerdos que se entrecruzan sin cesar: dos examantes, una legendaria diva, un guarda, un reprimido profesor y un loco agente de Hollywood.

Paul Monette trabajó especialmente los diálogos que se podría decir sin temor a equivocarse que el peso de la novela descansa casi enteramente en ellos (son tan importantes que sería relativamente sencillo trasladar esta novela a un guión de cine o teatro). Su vivacidad, su frescura, chispeantes e ingeniosos, los convierten en una delicia y hace que una buena novela se convierta en una muy buena novela. Mantener desde el principio una calidad tan alta, es realmente muy complicado y, más o menos en la tercera parte de la novela, ésta sufre un pequeño bache (en sus diálogos tan sólo ya que la novela está perfectamente encarrilada y las pequeñas aventuras e historias se suceden sin dar respiro al lector), pero es tan sólo eso y se supera rápidamente.

Al principio decía que la novela era una excusa para pensar un poco más detenidamente en nuestro futuro, y esto es así porque el libro nos hace reflexionar sobre las pequeñas cuestiones de la vida (todas ellas, así de densa resulta), y lo hace desde la óptica del presente de cada uno de los personajes y su vida anterior, haciendo que ese último verano actúe (más bien unos personajes sobre los otros) como un crisol de un nuevo estado, como la larva que se encierra en su capullo para salir convertida en una maravillosa mariposa.

Hay momentos brillantes, otros caóticos, pero todos, o la gran mayoría destilan una fresca fragancia. Monette consiguió con esta obra no sólo plasmar diferentes estados del amor gay, sino que resuelve de forma espléndida una trama sorprendente.


 

VERANOMonette, Paul. El último verano (Taking care of Mrs. Carroll, 1978).

EGALES Editorial Gay – Lesbiana. Col. Salir del Armario nº15.

Trad. Jorge García López. 1999.

El mal mundo

Los ecos que resuenan en nuestro interior
o
El mal mundo que no es tan malo

 

Luis Antonio de Villena ganó el XXI Premio Sonrisa Vertical (febrero 1999) con estos dos relatos de parecidas características y ciertamente complementarios: los amores adolescentes. Si el amor siempre es hermoso, los amores adolescentes suelen ser, además de tormentosos (como el resto), inocentes y líricos (por la poca experiencia que los adolescentes tienen). Cabe aquí la distinción de que hablamos de amores entre hombres, con lo que los adjetivos utilizados podrían perfectamente verse intensificados, aunque sólo sea por aquello de las dificultades que encierra un tal amor. Está claro que no son historias de felicidad, nunca lo son las verdaderas, y en una ficción que se precie, el amor debe ser utilizado como un elemento dramático que añada tensión al relato.

En el primero, “La bendita pureza”, el autor nos cuenta un amor de dos chavales en el colegio, la historia de su acercamiento, su explosiva maduración y las dificultades para afrontar sus emociones y sobre todo para aceptar ese amor. En el segundo, del cual el libro toma el título, “El mal mundo”, es una acertada visión de los amores de dos chaperos viajando siempre por el filo de un cuchillo en sus vidas. Si ambos son vitales e intimistas, el segundo adquiere por sus propias características un tinte más dramático aunque a la postre también más abierto y natural.

Ambos relatos nos hablan de las necesidades vitales de todo ser humano pero también de un amor ardiente, posesivo, vital, incontenido, sin fronteras y Villena ha escogido dos vertientes opuestas para contarnos lo mismo, de forma diferente, con lo cual consigue alcanzar la meta propuesta, emocionarnos por la fantasía de bellos efebos haciendo el amor, divertirnos por su inocencia o por la terrible carga que soportan, hacernos pasar un agradable rato en su lectura por lo altamente erótico de la narración, pero sobre todo hacernos reflexionar sobre la mezcla de emociones que conlleva estos amores a la vez cotidianos y extraños: sexo, amistad, ternura, fidelidad, afecto, dulzura, tristeza y soledad. Por supuesto siempre a cualquier edad todos estos elementos están presentes, pero aquí y ahora tienen unas especiales connotaciones por lo que tienen de nuevo, de fresco, de limpio y de no contaminado.

La parte erótica es alta, que nadie se lleve a engaño, el Sonrisa Vertical, no es precisamente un premio ñoño, son relatos de sexo mostrados sin pudor (no hay porque), capaces de alimentar nuestra libido y predisponerla a nuestras propias satisfacciones. En ese aspecto “El Mal Mundo” cumple perfectamente su función, pero no se queda tan sólo, por suerte, en un simple relato de amores adolescentes o con la limitada función de excitarnos.

El estilo de Villena, gran narrador y poeta, es aquí rico, casi como un líquido caliente y espeso que se derrama sobre nosotros, directo, sin retorcer las palabras hasta que pierden su inicial sentido. Locuaz, contándonos nimios detalles, casi caprichoso y con un sentido del ritmo que hace que avancemos a la velocidad correcta. El autor sabe imprimir un sello de autenticidad en lo que cuenta, porque en realidad es algo que nos puede haber pasado a cualquier de nosotros, de una forma parecida y en los que muchos, benditos ellos, encontrarán lejanos ecos de un tiempo ya olvidado.


 

MUNDOVillena, Luis Antonio de. El mal mundo. Premio XXI La sonrisa vertical.

Tusquets Editores. Col. La sonrisa vertical nº109.

Marzo 1999.

Amor d’Homes pels Homes

Tenim a les nostres mans una gran joia. Gran perquè cada poesia ens arriba al cor, gran perquè omple els nostres sentits, gran perquè ens estimula, ens dona pau i sobretot perquè parla d’amor, d’amor d’homes i pot ser per això aquesta compilació, la primera que es fa a l’estat veí d’aquesta mena, però en la nostra llengua, es fa especialment atractiva pels nostres ulls.

Des de fa pocs anys la publicació de llibres de temàtica gai i lèsbica ha sofert un canvi dràstic i avui dia tenim l’oportunitat de gaudir de molts llibres (ficció, assaig, memòries o històrics) i recuperar una mica el gran desavantatge que teníem envers altres països del nostre entorn.

Aquesta antologia de poemes d’amor, arriba a nosaltres per cobrir un dels forats més escandalosos que patíem. Fins ara per trobar quelcom com això, havíem d’esbrinar i anar recopilant aquestes petites mostres d’una a una, a poc a poc. Aquest llibre ajuda que el nostre amor entre homes assoleixi un grau més de naturalitat i de presència en la societat.

Vull especialment posar aquí unes paraules que Lawrence Schimel, el recopilador, ha utilitzat per descriure el llibre i això perquè penso que ha trobat una manera molt ferma de descriure molt visualment el que ens espera, al obrir-lo.

“L’organització d’Ells s’estimen, adopta una metàfora contemporània, una de tan moderna com el seu tema; m’agrada imaginar aquesta recopilació com un bar o una discoteca gai d’un dissabte a la nit (i espero que sigui igual de popular). Et trobes a una sala (el llibre) plena d’homes (poemes). Penses que alguns tenen un gran atractiu sexual. Altres que són macos. Uns altres són familiars, vells amics, els poemes clàssics de Wihtman i Cavafis que ja has llegit abans. Pot ser que no t’agradin tots i cadascun dels homes (poemes), però tots tenen cabuda en la imatge global del bar (llibre)”.

Aquí està el secret d’aquest llibre, poemes de molta gent, tots, exceptuant el nostre vell amic Walt Withman, són d’aquest segle. Molts de gent desconeguda, però tots tenen paraules que arribaran més o menys al nostre cor.

Un llibre per llegir pausadament, en un moment tranquil de les nostres vides. Un llibre per obrir sobtadament per una pàgina qualsevol com qui va un moment a una font i beu un glop d’aigua per satisfer aquesta ànsia, un altre tipus de set. Un llibre per marcar en algun punt i tornar una vegada i una altra al mateix lloc per deixar-se seduir constantment per les paraules que prenen formes d’increïble bellesa a la nostra ment. En una sola frase: Una orgia pels nostres sentits.


ESTIMEN Ells s’estimen. Poemes d’amor entre homess

Compilació de Lawrence Schimel
Llibres de l’Índex. Traduccions de Jaume Udina, Victor Planchat i Alexis E. Solà. Abril 1999.


CHINA MONTAÑA ZHANG, de Maureen F. McHugh

China Montaña Zhang (CMZ) no es una novela fácil de leer. No porque utilice un lenguaje difícil, sino porque su lectura nos lleva a terrenos duros, donde la infelicidad, donde la lucha por sobrevivir son la norma, donde la apariencia lo es todo. CMZ se sumerge en los temas de hoy, de hecho en los temas de siempre, utilizando para ello una nueva sociedad con unos nuevos ritos culturales, que para nosotros los occidentales nos son extraños. (más…)

Dune de Frank Herbert

DUNE de Frank Herbert

un actual gran fresco galáctico de hace medio siglo

 

por Ricard de la Casa

 

Dune es una de las grandes novelas de ciencia ficción de todos los tiempos, uno de los clásicos inencontrable ya en librerías tras varios lustros de olvido editorial, y que La Factoría de Ideas ha recuperado para deleite de los lectores de hoy en día. Fue publicada inicialmente en España por Ediciones Acervo en 1975 y posteriormente por las editoriales Ultramar y Plaza & Janés. Domingo Santos fue su traductor, siendo revisada por el autor español para las siguientes ediciones tanto para Ultramar como para Plaza & Janés (que compartieron las mismas planchas). La Factoría de Ideas ha corregido, revisado y actualizado la traducción para esta edición de 2010.

DuneDune está ambientada en un imperio galáctico de carácter feudal, donde las máquinas pensantes han sido eliminadas debido al peligro que supusieron para la humanidad (en la novela se hace referencia a esa época como Yihad Butleriana), muy al estilo de los Berserker de Fred Saberhagen o, ya más próximo en el tiempo, de los Cylons de Battlestar Galáctica. En la novela se nos cuenta como la Casa de Atreides con el Duque Leto al frente, ha sido designada por el emperador para que gobierne Arrakis, el planeta más importante del imperio por ser el único que posee la especia melange, veneno que alarga la vida y confiere a los que lo toman capacidades cognitivas especiales. La Casa de Harkonnen, enemigos irreconciliables durante generaciones de los Atreides y anteriores gobernantes de Arrakis están detrás de esta decisión como forma de destruir al Duque y su familia. La estrategia del emperador y los Harkonnen no tiene en cuenta los planes que otras fuerzas del imperio -las Bene Gesserit- tienen destinado para el hijo del Duque, Paul Atreides, inmersas en superar sus propios límites humanos a través de la manipulación genética. Las condiciones extremas del planeta Arrakis, la especia y el pueblo que lo habita, los Fremen, serán los detonantes finales del nacimiento de algo inesperado. Existe en esta edición de La Factoría, como la había en las anteriores ediciones, una abundante información en los apéndices finales del libro, aunque yo recomiendo encarecidamente que no los lea hasta que haya finalizado una primera lectura de la novela para poder de disfrutarla sin ningún tipo de interferencias. Tiempo habrá para releerla a la luz de toda esa información.

Dune es «LA NOVELA» de Frank Herbert. Su éxito devoró al autor de tal manera que su nombre ha quedado ligado para siempre a Dune a pesar de tener una buena producción literaria que vale la pena descubrir. Tanto en Dune como en sus otras novelas destaca sobre todo el tratamiento y profundidad psicológico de los personajes y en ellas incide de manera especial en los aspectos socio-políticos. La novela pertenece a esa tríada de décadas prodigiosas (1940-1970) donde se asentó el género y en la que se escribieron la mayor parte de sus obras más emblemáticas. Sí, luego se han escrito excelentes novelas, pero la producción de aquellos años en su conjunto sigue siendo aún hoy en día insuperable. El mejor dato que se puede ofrecer es que en Ciencia ficción Las 100 mejores novelas de David Pringle1, 65 corresponden al periodo entre 1940-1970, y en la Guía de Lectura de Miquel Barceló2, de los 108 títulos reseñados, 62 corresponden al mismo periodo. Eso lo dice todo. Dune también está siempre en cualquier lista de las mejores 10 novelas de ciencia ficción que jamás se hayan escrito y en alguna la encabeza.

La novela que conocemos es la fusión, muy acertada, de dos novelas que Frank Herbert publicó de forma consecutiva y por capítulos en los Estados Unidos por Astounding entre 1963 y 1965 (la revista americana, que más tarde tomó el nombre de Analog): El mundo de Dune y El profeta de Dune. El éxito rotundo e inmediato le hizo escribir hasta 5 novelas más ambientadas en ese universo. Dune ganó el premio Hugo del año siguiente (durante la convención mundial de 1966), tiene en su haber, además, la conquista del primer Premio Nébula (se instauró en 1965) y también ganó en 1974 el premio a la mejor novela extranjera publicada en Japón. Tras la muerte del autor, su hijo Brian, con la ayuda de otro escritor, Kevin Anderson, han explotado hasta la extenuación la saga con precuelas que explican hasta el más mínimo detalle la conformación del universo de Dune. La calidad de las secuelas y precuelas es dispar y si las últimas que escribió Frank Herbert no aportan ya nada, las precuelas han sido completamente innecesarias justificándose, tan sólo, por el interés de explotar económicamente una marca ya consolidada.

Frank HerbertDune es una hermosa novela que contiene en su interior muchas historias. Historias de poder, de ambición, egoísmo… historias que retratan las grandezas y las miserias humanas. La novela de Herbert nos presenta también, de forma matizada y ciertamente más real, el clásico binomio de la bondad contra la maldad, la naturaleza contra la tecnología, la generosidad contra el egoísmo. También es una historia de superación, del paso del niño al ser adulto, con un fuerte aderezo de religión, mesianismo, filosofía, ecología y medioambiente… y todo ello envuelto en un estupendo paquete que, sobre todo, nos propone un gran fresco galáctico en el mejor estilo Jack Vance, un imperio en apariencia estancando, en donde algunas clases y castas sociales se han enquistado de tal manera que da la sensación que todos son pilares esenciales para el sostenimiento del mismo. Un planeta de condiciones medioambientales terribles descrito con minuciosidad y una sociedad que lo habita moldeada en esas dificultades. Herbert huye de convencionalismos, e intenta zafarse de las habituales etiquetas de los blancos absolutos y los puros negros sin grises intermedios; por suerte para la realidad interna de la novela también hay personajes oscuros que tienen destellos de honradez en algún momento y personajes a priori sin tacha que se comportan con envidia, celos o cualquier vileza humana. Todo ello enriquece la novela y moldea unos personajes cuyas emociones son vapuleadas una y otra vez por los acontecimientos. Si hay algo de lo que podría acusarse a Herbert en la novela es de servirse, por suerte sólo de forma muy esporádica, de estereotipos excesivamente marcados.

Tras cincuenta años desde que Frank Herbert empezó a documentarse y a escribir borradores, 45 desde que se publicó por vez primera en Estados Unidos, la novela no ha perdido un ápice de frescura. Da la sensación que permanece inalterable al paso del tiempo y no acusa, como muchas, ese desgaste que las hace ilegibles tras décadas acumulando polvo en nuestras estanterías. Evidentemente nuestro planeta ya no es el que era en la década de los 60 del siglo pasado, la sociedad humana ha cambiado mucho en algunos aspectos, a pesar de que, por desgracia, en otros seguimos estancados en los mismos lugares y con los mismos problemas. Yo diría sin temor a equivocarme que Dune es ahora más actual y más vigente en sus planteamientos que nunca. La situación geopolítica mundial ha colocado en el primer plano de la actualidad los principales puntos que el autor tomó prestados de nuestra realidad y digámoslo, con una visión que le acerca a la presciencia que incluye en su novela: Medio-Oriente y sus desiertos, pueblos humillados e invadidos, petróleo, un imperio y la guerra de guerrillas. Creo, y es tan sólo una opinión personal, que al igual que Isaac Asimov se inspiró en la caída del Imperio Romano para su serie de la Fundación, hechos más recientes de nuestra historia, por ejemplo el imperio otomano de finales del XIX y principios del XX o el mismo Imperio británico de esas mismas fechas, le sirven en bandeja a Frank Herbert para inspirarse. Sin duda el gran acierto del escritor fue plantear como último reducto las capacidades humanas de superación en todos los ámbitos y huir, como alma perseguida por el diablo, de las tecnologías que, aun estando presentes -en la novela hay naves espaciales, mecanismos antigravitatorios, armas atómicas y toda suerte de cachivaches-, son sólo las pinceladas gruesas del cuadro. Eso ha facilitado enormemente su vigencia y va a permitir que siga seduciendo a muchos lectores en el futuro.

Herbert puso especial cuidado en el lenguaje utilizado, escogiendo nombres y palabras de forma que ayudaran a definir los personajes y las acciones. Algunos tienen raíces conocidas, así Atreides procede del griego, Harkonnen del finlandés y muchas palabras del lenguaje del desierto están basadas en el árabe, aunque tampoco hay que tomar todo esto al pie de la letra, ya que el autor se toma sus propias licencias en la utilización de las mismas. Exponer aquí la lista se sale de esta reseña pero en este enlace podrán encontrar, aquellos interesados, un listado muy completo tanto en inglés como en francés. Profundizar tanto en estos detalles como en los apéndices que antes comentaba, puede dar, en segundas lecturas, la oportunidad de descubrir nuevos detalles que antes pasaron desapercibidos. Y no, no es una novela en la que sea fácil perderse como afirma David Pringle (Minotauro. Ciencia Ficción Las 100 mejores novelas). Es una novela densa, en algún momento compleja, con muchos personajes secundarios, pero nunca complicada, todo lo contrario, es tan lineal que permite seguir su trama con mucha facilidad. Tampoco estoy de acuerdo en que sea “difícil de creer”; Dune es una novela muy coherente y exhaustiva en la mayoría de sus aspectos, con su propia realidad interna en la que te sumerges y la aceptas como lo que es: una ficción. La religión está tratada desde un punto muy equidistante, chirriaba mucho más, por poner un ejemplo, algunos pasajes de Robert A. Heinlein en Forastero en tierra extraña. La leve ironía que destila hablar de una Biblia Católica Naranja ofrece ya un contrapunto muy sano.

Una novela tan popular ha tenido en su adaptación a la gran pantalla una historia tortuosa. En la década de los 70 Alejandro Jodorowsky estuvo trabajando en el proyecto durante más de 5 años. Grandes nombres se barajaron: Orson Welles, Salvador Dalí, Pink Floyd y dos grandes ilustradores: Chris Foss y H.R. Giger. Tras acumular retrasos y más retrasos, el proyecto fue abandonado y no fue hasta 1984 cuando Dino de Laurentis y su hija se empeñaron en sacarlo adelante, esta vez con David Linch al frente de la dirección. El excesivo control del productor hizo que Linch llegara a comentar que en realidad esa película no era suya sino de de Laurentis. Lo mejor a mi entender de la película son las aportaciones visuales de Chris Foss, lo peor fue la necesidad de acortar el metraje (el primer montaje duraba más de 3 horas), dificultando en demasía la compresión del film. Ya en su estreno hubo división de opiniones, dando el gran público la espalda a una película que sólo entendían aquellos que habían leído el libro.

Cartel de la Serie

En el año 2000, 16 años después de la primera adaptación, varias compañías se unieron para producir una serie para televisión que permitiera en sus 3 horas y 40 minutos condensar la obra de Herbert. John Harrison fue el encargado de adaptar Dune escribiendo el guión y dirigiendo la miniserie. Como en la película de Lynch, las licencias que se tomó el guionista y director desencantaron a una mayoría y la serie pasó sin pena ni gloria por nuestras casas. Desde hace unos 3 años se habla reiteradamente de un proyecto para sacar adelante una nueva película basada en el libro. El director escogido, Peter Berg, tras un tiempo de indecisión, renunció aduciendo que estaba muy ocupado, siendo sustituido por Pierre Morel. Hace apenas unas semanas se ha dado a conocer que este director francés abandonaba también el proyecto. Da la sensación que Dune es una novela indigesta para muchos guionistas o directores y habrá que seguir esperando.

Dune ha dejado una huella en las generaciones que la han leído. Quizá la más famosa de esas evocaciones la protagoniza Georges Lucas en su saga cinematográfica de La Guerra de las Galaxias. Entre las más destacadas se puede mencionar que Taatoine y Arrakis son ambos planetas desiertos, aparecen los restos de un gusano, Jabba, los Navegantes de la cofradía, así como a Leto II (en la secuela Dios Emperador de Dune), comparten muchas similitudes y la princesa Leia y la hermana de Paul comparten casi el mismo nombre Leia / Alia (en inglés se pronuncia A-leia). Tampoco esta reseña es el lugar adecuado para hacer una exhaustiva lista de los paralelismos entre Dune y Star Wars, pero en este enlace, si siente curiosidad, podrá encontrar información al respecto.

La novela se maneja bien en nuestras manos a pesar de sus 544 páginas y sus 700 gramos (lo mismo que pesa un iPad). La excelente portada del libro obra de Opalworks, la textura del papel, la legible aunque apretada letra -y los pequeños márgenes- para incluir el máximo de texto en el mínimo de páginas posibles y la excelente encuadernación son ejemplos del cariño y el cuidado que La Factoría de Ideas está otorgando a sus novedades. La editorial esta rescatando, en una labor encomiable, una buena cantidad de clásicos que deben estar en las estarías de cualquier aficionado a la ciencia ficción.

En resumen una gran ocasión para disfrutar de una de las mejores novelas que ha aportado la ciencia ficción a la literatura universal.

 

© 2010 Ricard de la Casa para BEM on Line

 

1.- Ciencia ficción Las 100 Mejores novelas. Una selección en lengua inglesa 1949-1984 de David Pringle (Minotauro 1990)

2.- Ciencia Ficción Guía de Lectura de Miquel Barceló. (NOVA Ciencia Ficción nº28 Ediciones B 1990)

 

 

Titulo original: Dune (1965)
Autor: Frank Herbert
Traducción: Domingo Santos
Ilustración de cubierta: Opalworks
Fecha de publicación: Septiembre de 2010
Formato: 23 x 15 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 544
PVP: 24,95 €.
ISBN: 978-84-9800-611-7
Colección: SOLARIS FICCION Nº: 142
Edita: La Factoría de Ideas

 

Contraportada

Dune relata la historia del planeta desértico Arrakis, única fuente de melange, la especia necesaria para el viaje interestelar y que además garantiza longevidad y poderes psíquicos. La administración de Arrakis es transferida por el emperador de la noble Casa de Harkonnen a la Casa Atreides. Los primeros no quieren abandonar sus privilegios, y a través de traiciones y sabotajes, destierran al joven duque Paul Atreides al duro entorno del planeta para que muera. Pero Paul podría resultar ser mucho más que un duque al que han usurpado su puesto… Su lucha se encuentra en el epicentro de un nexo de poderosas personas e importantes sucesos, y las repercusiones se dejarán sentir a través del Imperio.

Vaig publicar aquesta ressenya en català en el diari MÉS Andorra (versió reduïda per obvis problemes d’espai). Podeu llegir-la, si esteu interessats prement a: Descargar el PDF

CÓDIGO FUENTE de Duncan Jones

CODIGO FUENTE DE DUNCAN JONES

Ciencia Ficción que te hace pensar

por Ricard de la Casa
Código Fuente de Duncan Jones

 

Código fuente (Source Code) es una historia de amor, pero también es una reflexión sobre la corrupción del poder. Una historia de acción en el mejor estilo Hollywood y una reflexión sobre las posibilidades de los universos alternativos. Un tour de force de 8 minutos revividos una y otra vez al estilo Atrapado en el tiempo (Groundhog DayEl Día de la marmota) de Harold Ramis y la peor pesadilla de Johnny cogió su fusil de Dalton Trumbo (y su apología de la eutanasia). El coctel es, en manos de su director Duncan Jones y de su principal actor Jake Gyllenhaal, una mezcla explosiva de buen cine: diversión, entretenimiento, cine de ideas y a la vez una ventana abierta de dilemas morales que te hacen pensar.

CODIGO FUENTE de Duncan JonesComo en muchas película del género, se detiene poco en los fundamentos científicos que permiten al protagonista, el Capitán Colter Stevens (Jake Gyllenhaal), regresar una y otra vez a ese universo alternativo, tomar posesión de un ser humano (literalmente) y vivir en primera persona sus últimos 8 minutos, para centrarse en la acción de lo que ocurre alrededor y sobre todo dentro de la cabeza del personaje.

Código fuente es un puzle que el espectador (y el mismo personaje) debe ir montando poco a poco con la información que se le suministra y con lo que el mismo descubre. La historia de amor es la espoleta de la traca final, que viene a decirnos que si juegas con fuego te puedes quemar. Además Código fuente oculta entre sus pliegues la más feroz crítica al poder omnívoro de los gobiernos y sus manos ejecutoras: los ejércitos. Algo que, por desgracia, sabemos cada vez más y mejor y que Wikileaks ha elevado a los altares de la realidad más nauseabunda.

La película tiene un guión sólido, avanza sin dejar resquicios entre un thriller de acción desbordante y un planteamiento de ideas del tipo ¿Y si…?, todo ello aderezado con mucha información disuelta en cada plano, lista para ser descubierta por el espectador avezado. Esos ocho minutos están trabajados hasta la extenuación y es, gracias al extraordinario trabajo de un cada vez más completo Jake Gyllenhaal, que se nos permite asistir repetidamente a la misma escena sin percepción de repetición, cansancio o aburrimiento. Con la sensación de tensión in crescendo pero sin llegar a ahogar en ningún momento la acción en su propio acido corrosivo.

CODIGO FUENTE de Duncan Jones

Hay algunos momentos especialmente significativos, como cuando el Capitán Stevens suplica que «esta vez no le explote la bomba» al descubrirla y se enfrenta al, suponemos, enésimo intento de desactivarla. La lágrima que le cae al terrorista cuando es atrapado, o la imagen reflejada en el Cloud Gate Sculpture – Mirror Bean de Chicago, planteando en la secuencia final el último dilema moral y quizá el más terrible de la película.

En el debe, comentar el endeble entramado científico que, aunque está bien encauzado, siempre deja algunas puertas entreabiertas por las que colar algunas dudas razonables. La película hunde sus raíces en la serie Quantum Leap (A través del tiempo) y en un claro homenaje a ella, la voz del padre del personaje principal Colter Stevens resulta ser la del personaje principal de la serie Scott Bakula.

CODIGO FUENTE de Duncan Jones

Avanzar en la resolución del conflicto exterior (evitar que estalle la bomba y cazar al terrorista) es también avanzar en la resolución del conflicto interior (quién es Colter y sus asuntos pendientes). Duncan Jones nos acomoda en un tren que discurre hacia su mortal destino estableciendo paralelismos constantes entre ambas situaciones. Cada una de ellas con otro personaje para establecer (y diferenciar) claramente el alter ego del personaje. Christina, interpretada por Michelle Monaghan se contrapone, estableciendo también aquí un doble juego de paralelismos, a Vera Farmiga que interpreta a la oficial de enlace Colleen Goodwin, dos caracteres y dos formas de tratar con Colter Stevens. De todos, el personaje del Dr. Rutledge, el científico, interpretado por Jeffrey Wright, es el más previsible y poco creíble (puro cartón-piedra). Me recordaba un poco al histriónico personaje del doctor Strangelove, interpretado por Peter Sellers en ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú.

CODIGO FUENTE de Duncan Jones

El director, Duncan Jones (hijo del cantante David Bowie), dejó de ser “el hijo de” después de firmar Moon (2006) película con la que Código fuente comparte muchos puntos de vista: Un personaje aislado y sin saber muy bien que hace allí; la obsesiva lucha del individuo contra el sistema; y la aparentemente imposible dicotomía destino / libre albedrío. En esta nueva película aunque aún manifiesta poca experiencia en algunas soluciones visuales, apunta buenas maneras y con ella se podría decir que se le abren definitivamente las puertas de las grandes producciones y eso es mucho. Habrá que seguir muy de cerca los trabajos de este cineasta con ganas de dejar huella.

© Ricard de la Casa para BEM on Line

Vea un trailer de la película Código Fuente (Source Code) de Duncan Jones

 

SINOPSIS

Un héroe de guerra es enviado a través del tiempo, durante 8 minutos, para intentar evitar que estalle una bomba alojada en un tren con dirección a Chicago. Colter regresa una y otra vez al tren, y dispone de otros ocho minutos para identificar al terrorista, va reuniendo poco a poco nuevas pistas, pero no acierta a dar con su presa. Cuanto más datos descubre, más se convence de que puede evitar que se llegue a producir la mortal explosión… a menos que se le agote antes el tiempo.

 

Película: Código fuente. Título original: Source Code. Dirección: Duncan Jones. Países: USA y Francia. Año: 2011. Duración: 93 min. Género: Acción, ciencia-ficción, thriller. Interpretación: Jake Gyllenhaal (Colter), Michelle Monaghan (Christina), Vera Farmiga (Colleen Goodwin), Jeffrey Wright (Dr. Rutledge), Brent Skagford (George Troxel), Cas Anvar (Hazmi), Michael Arden (Derek), Craig Thomas (hombre del reloj rojo). Guion: Ben Ripley. Producción: Mark Gordon, Philippe Rousselet y Jordan Wynn. Música: Chris Bacon. Fotografía: Don Burgess. Montaje: Paul Hirsch. Diseño de producción: Barry Chusid. Vestuario: Renée April. Distribuidora: Aurum. Estreno en USA: 1 Abril 2011. Estreno en España: 15 Abril 2011.

INUNDACIÓN, de Stephen Baxter

I N U N D A C I Ó N

de Stephen Baxter

por Ricard de la Casa

Portada de la novela Inundación de Stephen Baxter

Cuando escribo estas líneas, se cumplen 25 años del desastre de Chernóbil, Fukushima sigue lanzando radioactividad al mar y a la atmósfera, Kioto languidece, el cambio climático es una realidad palpable (qué más da que el cambio sea algo normal en la vida del planeta o provocado por nosotros), los transgénicos han escapado al control humano y hasta la economía echa una mano para que el desastre ecológico sea imparable. Así pues, escribir una novela como Inundación y basarlo en la subida de los océanos, puede ser cualquier cosa menos descabellado y, hasta cierto punto, es una obra que refleja los tiempos que nos ha tocado vivir.

Indudablemente la teoría de los océanos escondidos que afloran roza lo inverosímil, pero Stephen Baxter lo utiliza, cuando se anuncia el apocalipsis, simplemente para especular sobre nuestro comportamiento, como especie en su conjunto y como individuos aislados. Paralelamente, no me parece mal que la narración pueda ayudar a tomar conciencia del peligroso camino que hemos tomado.

Como en muchas novelas y películas de desastres, asistimos al final del mundo (o de nuestro particular mundo) tal y como lo conocemos. Lammockson el propietario de la mega corporación Axys, sospecha que las aguas no se van a detener o volver a bajar. Es la misma intuición que le ha hecho dueño del conglomerado empresarial más poderoso del planeta. Así pues decide poner todos sus recursos humanos y financieros al servicio de un sólo objetivo: sobrevivir a la inundación creando una especie de arca de Noé autónoma, capaz de surcar los océanos del planeta de forma indefinida.

Baxter utiliza para navegar por sus páginas a una serie de personajes muy ligados entre sí y los va siguiendo desde su inicio en Barcelona hasta su final en la cima del Everest: Lily, Gary, John, Piers, Camden, el mismo Lammockson… La mayoría de ellos son un grupo de personas secuestradas por un grupo extremista hispano y que son liberados en el primer capítulo con la ayuda económica del magnate de Axys. Los lazos emocionales de los retenidos contra su voluntad, tras cinco años de duro cautiverio y sin saber lo que ocurre en el mundo, están definitivamente engarzados gracias a sus traumáticas vivencias. Al quedar en libertad deben enfrentarse a una nueva realidad: el mundo que conocían está en pleno proceso de cambio, el nivel del mar está subiendo y, aunque ellos aún no lo saben, seguirá haciéndolo durante décadas de forma imparable hasta convertir el planeta en un único océano. No solo deben adaptarse a una vida en libertad sino que también deben hacerlo a una vida que muta el relieve de las costas minuto a minuto, y a las amenazas y las urgencias que ello supone para la vida tal y como la conocemos.

Visión del centro de  Londres en plena inundaciónContrariamente a lo que pudiera desprenderse de lo antes escrito, este es un relato intimista que báscula entre la desesperación, la cruda realidad, el estoicismo y la esperanza. Con una hipérbole en sus primeras páginas que son, en sí mismo, el resumen de la novela completa. El mundo cambia para transformarse en un planeta completamente diferente, un empezar casi desde cero. Asistimos también a la muerte de nuestra civilización terrestre y también al nacimiento de una nueva era, y con ella de una nueva humanidad y las alteraciones que ello supone. Cuarenta años para ser testigos de cómo se extingue entre guerras, zarpazos, mordiscos, ambiciones, heroicidades y conformismo, una humanidad adaptada al suelo firme. Regresando (más bien intentándo adaptarse de forma forzada) a un mundo donde el agua es el único soporte vital.

Stephen Baxter con esta novela en la senda del mejor bestseller, consigue con un buen estilo, que no soltemos el libro hasta la palabra FIN. Logra también, en parte, someternos poco a poco a una estresante sensación de urgencia continua, eso lo consigue con unos capítulos cortos y en general intensos. Lenta pero inexorable el mundo cambia, las condiciones se modifican y nosotros, los humanos, intentamos adaptarnos. La novela nos muestra casi en detalle, las distintas formas de encarar el desastre dependiendo de cada uno de los personajes, el conflicto de intereses que la inundación produce, el cada vez menor espacio para una cada vez más amontonada humanidad. Aunque habría que matizar que la inundación se erige por derecho propio en el personaje principal de la novela, siendo los humanos que por ella circulan secundarios de lujo, están allí sobre todo, para trasladarnos lo que ven, lo que viven y lo que sienten.

Destacable, a lo Jack Vance (por su capacidad de construir unos escenarios sugerentes y vívidos), es la descripción y la visión de la inundación de Inglaterra, especialmente del Gran Londres, zona que Baxter debe de conocer al dedillo y que alcanza momentos de gran intensidad y realismo, casi podemos oler la humedad en el aire y sentir nuestros calcetines húmedos en los zapatos.

En la novela hay dos partes diferenciadas. En la primera, se nos narra la historia del planeta, contemplamos el holocausto planetario, vemos como las grandes ciudades se sumergen irremediablemente a pesar de todos los esfuerzos. Eso le permite a Baxter un seguimiento exhaustivo de la misma inundación. En la segunda, con las principales zonas habitadas por los humanos anegadas, con unas costas irreconocibles, el autor se centra más en los conflictos de esa humanidad acorralada en las pequeñas islas que asoman en un mar que sube y sube de forma lenta pero implacable. La supervivencia del más fuerte, del que sabe prever o adaptarse a la nueva acuosa realidad, se hace ley. Con leves pinceladas describe cada una de las varias posibles soluciones y sugiere, aunque no lo muestra de forma concreta, que la única solución es abandonar el planeta.

Stephen BaxterInundación comparte evidentes puntos de contacto con La tierra permanece de George R. Stewart, sobre todo en la manera de afrontar los hechos: La adaptabilidad humana, la flexibilidad y capacidad de superar todos los problemas. También, en la última parte del libro se hace mención expresa (pág. 435 Eclesiastés 1,4), a las palabras que inspiraron el título de la novela de Stewart y que imagino se incluyen en esta como homenaje a esa novela de hace 60 años. Muy poco o nada que ver, en cambio, tiene esta novela con El mundo sumergido de su compatriota Jim G. Ballard, aún utilizando los mismos escenarios (El gran Londres), ambas divergen completamente tanto en el planteamiento, las intenciones de los autores, así como en su desarrollo y desenlace.

Los momentos más poéticos de Inundación se producen en el último tramo de la novela, las últimas páginas, donde la dureza de la narración ha desaparecido, donde la implacable urgencia, dado que no hay nada que inundar, ya no existe. Donde el mundo que conocemos yace, muerto, en el fondo marino. Como en la novela de Stewart, una nueva armonía se instaura, estableciendo así otro paralelismo entre ambas novelas. Ese es el momento de la autentica transición a otro modelo de Gaia.

Hay muchos temas interesantes que se mencionan de pasada, porque en realidad es una novela y no un tratado científico, pero las consecuencias de tamaño cataclismo van mucho más allá de la humanidad. ¿Qué pasa con la desaparición casi absoluta de la cadena trófica terrestre? ¿Qué pasa con el oxígeno y el dióxido de carbono ahora que no hay masa forestal? ¿Qué pasa con la temperatura del aire, del agua y las tormentas? Los huracanes que se formen podrían no tener fin ¿Qué ocurre con la vida submarina ahora que apenas quedan zonas pelágicas? Un montón de curiosos interrogantes que el autor esboza, en algunos casos, con pequeños comentarios.

Como siempre La Factoría nos presenta un volumen muy legible, cuidado y con una portada muy sugerente. Hay que agradecer la inclusión de mapas de las zonas terrestres desde que empieza la inundación en 2016 hasta que el pico del Everest queda completamente sumergido en el 2052 y que sirven para hacernos una idea de cómo el mundo que conocemos va desapareciendo paulatinamente.

 

© 2011 Ricard de la Casa para BEM on Line

 

 

Contraportada

Las aguas se retiran y la economía empieza a recuperarse, pero en cuestión de dos años, Londres y Nueva York se verán sumergidas bajo el mar. El papa se dirigirá por última vez a los fieles desde el Vaticano; la Meca también desaparecerá bajo las olas.

El mundo se ahoga. Comienza una desesperada carrera por averiguar qué ocurre. El nivel de las aguas no deja de subir y la humanidad se retira a los puntos más altos del planeta. Comenzarán las guerras por ver quién domina las montañas.

¿Ha llegado el momento de que la humanidad luche por la supervivencia?

Sobre al autor

Stephen Baxter nació en Liverpool en 1957 y se licenció en matemáticas y en ingeniería. Desde 1995 se dedica plenamente a la escritura y destaca como uno de los autores más importantes del género. Es autor de casi una treintena de libros, entre ellos Las naves del tiempo (galardonada con los premios BSFA, Philip K. Dick y Campbell en lengua inglesa y premiada en España, Alemania, Bélgica y Japón) y La luz de otros días, El ojo del tiempo (ambas escritas en colaboración con Arthur C. Clarke) o Evolución, todas ellas en La Factoría de Ideas. Sus obras se han publicado en todo el mundo y han sido traducidas a más de una veintena de idiomas.

Titulo: Inundación (Flood; 2008).
Autor: Stephen Baxter
Traducción: Ainara Echániz Olaizola
Fecha de publicación: noviembre de 2010
Formato: 23 x 15 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 448
PVP: 24,50 €.
ISBN: 978-84-9800-624-76
Edita: La Factoría de Ideas. Col. Solaris Ficción nº 144